Nestor Chayelle: Análisis de algunos de los títulos del momento en dicho formato

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Cuando nació el cine sonoro, mucha gente se llevó las manos a la cabeza: junto con la celebración de escuchar a Al Johnson en ‘El cantor de Jazz’, se escucharon voces como las de D.W Griffith que alertaron sobre el peligro para la pureza del cine que se agazapaba tras el avance tecnológico. La expresión visual, el ritmo… iban a cambiar para siempre. Las películas dejaron de depender de los carteles y de la expresividad de los actores, pero se ganó en comunicación con el espectador; llegaron los musicales, los diálogos, el espectador, en definitiva, podía meterse más en la película, porque tenía un sentido nuevo puesto en ella; la audición, el sentido auditivo, que le permitía conocer mejor las tramas, los personajes, sus motivaciones.

La aparición del sistema 4DX (por el momento solo en dos salas de nuestro país, en Madrid y Valencia), sin suponer un salto tan enorme, sí supone un paso adelante, en el sentido de que, tras la vista y el oído, pone en juego dos sentidos más: el olfativo y el kinestésico, el del tacto, el de las sensaciones de movimiento y tacto que, en definitiva, nos transmite nuestro sistema nervioso y sus terminaciones a flor de piel. Aquí lo menos importante son las gafas 3D, y quizás mantenerlas, con los inconvenientes que ello conlleva, sea lo más innecesario de la propuesta.

Así, en salas especialmente equipadas para ello, nos sentamos en butacas especiales, preparadas para transmitir el movimiento de la cámara, sea en un plano abierto, o el movimiento violento de una persecución, así como dispositivos que emiten olores, y generan viento caliente y frío, lluvia, agua… no solo las butacas, sino que la sala entera está llena de dispositivos diseñados para enriquecer la experiencia: flashes en el techo simulando relámpagos o focos, humo que aparece de la nada cuando hay un incendio en la pantalla. También hay sensaciones poco placenteras, como golpes bruscos en el respaldo en las peleas que te hacen sentirte tan apalizado como el protagonista, masajes en las pantorrillas o soplos de aire en las orejeras de los asientos que hacen sentir que cada uno de los disparos está pasando muy cerca de tus orejas.

La experiencia es más o menos completa dependiendo de la película de la que se trate, por lo que aprovecharemos el presente artículo para hacer un repaso de las películas que he podido visionar hasta ahora en dicho sistema.

Jurassic World: Fallen Kingdom: JA Bayona ofrece en mi opinión una secuela muy inferior a la anterior propuesta. El sentido de la aventura de aquella, que tenía además un hondo respeto por sus orígenes, se ve sustituido por un batiburrillo que nos alerta de no se sabe muy bien qué, y en el que la lógica se ve sustituida por un mensaje bienintencionado pero fallido. Chris Pratt y Bryce Dallas Howard parecen darse cuenta y su química respecto a la antecedente baja bastantes enteros. El 4DX aporta sensaciones a la propuesta, y me impresionó todavía más al ser la primera vez que lo experimentaba, en especial los movimientos violentos de butaca. Pero la película es fallida, y eso no lo cambia ninguna tecnología fuera de la pantalla. Solo recomendable en experiencia 4DX.

El Rascacielos: Eficaz mezcla de La Jungla de Cristal y El Coloso en llamas, con más ingredientes de la primera, y que funciona gracias al carisma de La Roca. Sin complicaciones argumentales, es entretenida y los efectos del 4DX están muy logrados, en especial los ligeros movimientos de inclinación ascendente de la butaca en las escenas de mayor vértigo y en las miradas al vacío desde lo que se supone es el edificio más alto del mundo. Recomendable película y experiencia 4DX.

Misión Imposible: Fall Out: Una auténtica maravilla, tanto en lo cinematográfico (un magnífico Tom Cruise en una acción trepidante que no deja respiro al espectador, llevado por un ejemplar guión y apoyado por buenos secundarios) como en una experiencia 4DX que explota al máximo el sistema y lo adapta a la percepción a lo que vemos en pantalla. Ver ‘Misión imposible: Fallout’ en 4DX es subir a una montaña rusa de dos horas en la que vas a disfrutar a cada momento. Muy recomendables película y experiencia 4DX.

Imagen de Misión Imposible 6

‘Megalodón”: Una serie B de alto presupuesto que en este caso no salva ni Jason Statham, Quiere ser un Tiburón para fans de Jurassic Park, pero sin la tensión de la de Spielberg, y accesible para todos los públicos. Como era de esperar, el 4DX se deja ver en especial en los chorros de agua al espectador. Lógico, dada la trama, pero cansino si piensas que para eso mejor bañador y parque acuático. No recomiendo, por tanto, ni la película ni la experiencia 4DX.

Ya han aparecido voces similares a las de 1927 señalando el riesgo que se convierta la sala de cine en un parque temático, como era de esperar. Pero la verdad es que esta propuesta es adecuada para este tipo de películas, y se configura como una opción más, y por el momento muy escasa.

Al fin y al cabo, el cine, desde su inicio, lo que siempre ha intentado es que el espectador experimentara lo máximo posible la cinta que estaban viendo en la pantalla.

Su futuro, si tendrán razón o no esas voces y dañará el séptimo arte; si se quedará como una opción más, o si desaparecerá por su alto coste de mantenimiento, es algo que solo responderá el tiempo.

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